Excmo. Sr. Rector Magnífico de la Universidad de Salamanca
Excmo. Sr. Consejero de Educación de la Junta de Castilla y León
Sra. Presidenta de Inclusión Internacional
Sra. Presidenta de Inclusión Europa
Sr. Director del Instituto Universitario de Integración de la Comunidad
Sr. Presidente de la Confederación E. de Organizaciones a favor de las Personas con Discapacidad Intelectual
Sr. Director General de la Fundación ONCE
Sras. y Sres.
En definitiva, queridos amigos, queridas amigas.
Gracias. Muchas gracias por su labor. Prosigan. Prosigamos. Insistan, insistamos. Sé que lo que les trae aquí no son los estados de ánimo, que son volubles, suben y bajan, sino las convicciones y valores, que tienen consistencia. Sé que ellos les sostienen. Y sé que por eso han elegido Vds. algo que prácticamente es un modo de vida.
Deseo en primer lugar expresar mi satisfacción por la celebración de esta Conferencia Mundial sobre Educación Inclusiva en la que, desde el Ministerio de Educación español, les felicito por su organización y por el alcance de la misma.
Hoy aquí late el corazón de la educación. Puede sorprendernos que en un acto puntual vibre y palpite el sentir de una tarea que es universal. Salamanca, una vez más, se constituye en referencia.
Hemos recordado que, hace quince años, en la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales, Acceso y Calidad que se celebró en esta misma ciudad de Salamanca en 1994, se aprobó uno de los textos de referencia de la Educación Inclusiva: la Declaración de Salamanca. Hoy les saludo, y les deseo salud en todos los sentidos de la palabra, desde luego salud personal, pero también salud social, salud para todos nuestros países.
La salud no es sólo la ausencia de enfermedades. Hay quienes no tienen ninguna enfermedad y, sin embargo, tampoco tienen ninguna salud. La salud es también contagiosa. No sólo la enfermedad.
La Declaración de Salamanca, que refleja el consenso mundial sobre la forma en que deben ser atendidas las necesidades educativas especiales, está presidida por el principio de integración y por el reconocimiento de la necesidad de actuar con miras a conseguir escuelas que incluyan a todos, a todas. Escuelas integradoras que celebren las diferencias, respalden el aprendizaje y respondan a las necesidades de cada uno de los alumnos. Escuelas integradoras capaces de ofrecer a todos una educación de calidad, en las que la diversidad ha de ser elemento enriquecedor y no discriminatorio. Sólo así desde esta igualdad incluyente, intercultural a la par podremos formar en la convivencia en una sociedad plural.
Para ello se solicitó a los gobiernos que crearan las condiciones necesarias para el desarrollo de estas escuelas y proporcionaran los recursos necesarios para realizar una detección y atención tempranas, para supervisar y evaluar el aprendizaje de los alumnos, para garantizar la necesaria formación del profesorado a fin de poder atender las necesidades educativas especiales del alumnado, así como fomentar y facilitar la participación de los padres.
Aunque sin duda queda mucho por hacer, considero que en lo que respecta a nuestro país debemos felicitarnos porque desde entonces y gracias a este impulso colectivo hemos ido avanzando en la dirección que en ella se apuntaba. Una dirección que ha sido reafirmada por la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que España fue uno de los primeros países en ratificar, y que ha hecho posible que se generalice entre nosotros una nueva concepción de la discapacidad desde el enfoque de los derechos humanos y desde la construcción de una sociedad que acepta y valora la diversidad como elemento enriquecedor de la convivencia. Pero la tarea es aún muy importante.
Esta nueva concepción supone una visión diferente de lo que constituyen las posibilidades de vida de las personas con discapacidad. Enfatiza la autodeterminación, la integración, la igualdad de derechos y las capacidades y sitúa la dignidad, la autoestima y la igualdad de derechos de las personas con discapacidad en el corazón mismo de los mensajes y de los debates relevantes en relación con la discapacidad.
Es imprescindible la accesibilidad en todos los sentidos y garantizar la escolarización es decisivo, pero para lograr una efectiva incorporación a la comunidad educativa, a la comunidad social es imprescindible la participación de todos, que promovamos nuestra formación específica al respecto, la de profesores y padres y que trabajemos en un proyecto de colaboración entre administraciones, instituciones o asociaciones. No se trata de una tarea individual. Y hemos de ser activos con políticas específicas, participando y promoviendo, reactivando esta inclusión y logrando su mayor alcance. No basta la sensibilización, en todo caso necesaria, hace falta coordinación, recursos y medidas. Y hemos de lograr, con el esfuerzo de estos singulares estudiantes, lo mejor de cada cual, el desarrollo máximo de sus posibilidades y convocar a todos los centros, no sólo a los de titularidad pública, para que se proceda en este sentido.
En la concepción actual de la discapacidad, lo predominante no es la limitación de la persona, sino la limitación en el funcionamiento de la persona, lo que supone que la discapacidad no depende tanto del "déficit" orgánico de la persona, sino de su interrelación con el entorno físico, social y cultural que lo rodea, que es el que en definitiva determina la limitación que ese "déficit" implica en su funcionamiento.
Por eso es necesario insistir en el valor de las personas con discapacidad, en sus derechos como ciudadanos, en su derecho a participar plenamente, en su derecho a contribuir. Tenemos que abordar la discapacidad desde una dimensión social, sensibilizando a la sociedad y creando el ambiente adecuado para que puedan hacerse efectivos esos derechos. Y hemos de hacerlo no como un acto de conmiseración o de condescendencia, sino de reconocimiento y de responsabilidad.
Hay derechos como el Derecho a la Educación, que todos reconocemos como un derecho básico y conformador de la realidad, de la sociedad. La educación es un factor esencial para el desarrollo del individuo, y gracias a ella conseguimos la formación y capacitación necesaria para participar en todos los ámbitos de la sociedad como ciudadanos activos. Pero la educación es también la vía principal para fortalecer la convivencia democrática y garantizar el respeto a las libertades individuales y el crecimiento de la cohesión social. Y así mismo, como elemento generador de capital humano, es un factor decisivo para el crecimiento de una economía competitiva y dinámica.
Por esto, para encarar el futuro con posibilidades de éxito, debemos hacer de la educación nuestra prioridad y apostar por su extensión y desarrollo. La educación es la mejor política social, el factor determinante de equidad y de ascenso personal y social. La equidad es decisiva en una política educativa. Y la inclusión es no sólo un signo de equidad, sino asimismo de calidad de la educación. La calidad sin equidad, sin inclusión educativa es elitismo y discriminación. Y trabajar unidos para conseguir un cambio cultural en el ámbito educativo que implique a toda la sociedad y abarque todas las etapas e instituciones educativas. Esto es el Pacto social y político por la educación.
Un pacto que tiene muy presente la necesidad de atender las necesidades educativas especiales que tienen las personas con discapacidad si queremos conseguir una educación de calidad para todos.
Para que los niños y niñas con discapacidad, incluida la discapacidad intelectual, tengan las mismas oportunidades debemos aceptar que todos los niños son diferentes, que cada uno es único y especial, con unas necesidades singulares. Cada uno es irremplazable, insustituible. Y que por eso el sistema escolar debe adaptarse a las necesidades de cada cual, a sus capacidades y a sus intereses para poder desarrollar al máximo el potencial de todos.
Por eso tenemos que pasar de la integración a la inclusión educativa, porque no se trata sin más, de que el alumno con discapacidad se adapte al centro educativo y se integre, sino que el centro apueste por él y haga todo lo necesario para conseguir que tenga en verdad el mismo derecho a la educación que el resto de sus compañeros. Necesitamos una educación incluyente, que vea a todos los alumnos como capaces de aprender, y anime y honre todos los tipos de diversidad, apoyando las cualidades y detectando las necesidades de cada uno de los estudiantes. La inclusión no es sin más, asimilación. Es incorporación en una comunidad. No basta la etapa escolar, que no es el final de la educación. Muy en especial hemos de propiciar programas que desarrollen la formación específica de las personas con discapacidad para la inserción laboral en puestos determinados, como ya hay programas que se desarrollan en centros y campus universitarios.
En los últimos años hemos avanzado mucho en la investigación educativa, y hemos acumulado experiencias e ido modificando concepciones y modelos que permiten mejorar la atención a los alumnos con discapacidad, y apostar cada vez mas por que alcancen unas metas similares a las del resto de las personas. Y va abriéndose paso entre nosotros la idea de que debemos perseguir que la educación consiga mejorar la calidad de vida de nuestros alumnos.
Por eso, reuniones como esta Conferencia en que la comunidad educativa se reúne para reivindicar políticas activas y también para exponer problemas y experiencias de solución y cambio, son instrumentos indispensables para avanzar hacia una educación de calidad para todos. Y compartir experiencias es también encontrar nuevas fuerzas y razones para proseguir. Desde aquí mi agradecimiento a todos los que habéis trabajado para hacerla posible.
He dicho en diferentes ocasiones que inauguración tiene que ver con la labor de los augures que consultaban los cielos, el vuelo de los pájaros, las estrellas y otros signos antes de decidir. Hoy hemos de comprobar los presupuestos, los ánimos, las convicciones, las fuerzas y razones, los equipos, antes de proceder. Estos nuevos augures nos ofrecen buenos augurios. Por ello se dan las condiciones y procedo: "Queda inaugurada la Conferencia Mundial sobre Educación Inclusiva".
Muchas gracias.
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